Río de Janeiro registra su tasa de homicidios más baja desde 1991

Río de Janeiro, considerada una de las entidades brasileñas con una alta peligrosidad, registró su primera tasa de homicidios más baja desde 1991. El gobierno inició una ocupación militar de las favelas cariocas más conflictivas con resultados elocuentes. Entre los meses de junio y mayo de 2012, se registró una caída de 8,3% en el índice interanual de muertes violentas. 

El saldo estadístico de la ocupación fue indudablemente positivo, según el Instituto de Seguridad Pública del Gobierno de Río de Janeiro. Además de que el porcentaje de homicidios dolosos llegó a su nivel más bajo en 21 años, también se redujeron notablemente los robos.

La sustracción de celulares descendió un 23,7 por ciento. Los hurtos a transeúntes, un 9 por ciento. Y, entre pasajeros de colectivo, un 24,2 por ciento. Siempre entre enero y mayo, en relación con el mismo período de 2011.

También mejoró la productividad de las fuerzas del orden. Los decomisos de droga aumentaron un 30,7 por ciento. Los de armas, un 1,6. Y la recuperación de vehículos robados, un 20,5 por ciento.

El único dato negativo es que se incrementó en un 28,4 por ciento el secuestro de automóviles.

El Ejército intervino en las favelas con un objetivo claro: preparar el terreno para que el Mundial de Fútbol 2014 y los Juegos Olímpicos 2016, que tendrán a Brasil y a Río de Janeiro como organizadores, se desarrollen sin sobresaltos.

Para eso era necesario que el Estado recuperara el control de las barriadas populares, controladas por los narcos. Así podría reducirse el nivel de homicidios dolosos y de robos violentos.

Las Unidades de Policía Pacificadora (UPP) iniciaron el proceso de control del delito en 2008. Su característica es que combinan estrategias represivas con otras vinculadas a la contención social, asegurando a los habitantes el acceso a servicios de los que antes carecían. Las unidades se instalan en determinados puntos neurálgicos y, desde allí, controlan distintos barrios.

Así se fue desplazando a los narcotraficantes de muchas zonas, especialmente de aquellas lindantes con atractivos turísticos. Pero hacia fines de 2010 las bandas armadas iniciaron una contraofensiva, a través de una serie de actos violentos como la quema de vehículos y asesinatos impactantes.

Arrestan a turista que dejo una elevada cuenta

Un turista estadounidense que pretendía regresar a su país sin pagar una elevada cuenta que dejó en un hotel, en gran parte por el consumo de caipirinhas, fue arrestado anoche en el aeropuerto de Río de Janeiro, informó hoy la policía.

El estadounidense Robert Scott Utley, de 63 años, fue detenido cuando pretendía abandonar el país luego de que los propietarios del hotel en que se alojó durante 13 días lo denunciaran por haber salido sin pagar una cuenta por 15.000 reales (unos 7.650 dólares), informó el comisario Alexandre Magalhaes, responsable por el caso.

Del total de la cuenta, unos 6.000 reales (3.060 dólares) corresponden a las numerosas caipirinhas que el turista consumió tan sólo en el hotel durante sus casi dos semanas de visita a Río de Janeiro.

“Él alegó que no podía pagar porque su tarjeta de crédito había sido clonada en Río de Janeiro, pero no denunció eso ante ninguna comisaría de policía en el país”, afirmó Magalhaes.

De acuerdo con el comisario, el estadounidense dejó sus maletas en el hotel, ubicado frente a la playa del turístico barrio de Copacabana, y se dirigió al aeropuerto con el argumento de que quería consultar de urgencia a un médico en su país por estar sufriendo de problemas en el corazón.

“Lo más inusitado es que, pese a decir que sufre de problemas cardíacos, gastó una fortuna en caipirinhas”, agregó el comisario.

El consulado de Estados Unidos en Río de Janeiro intentó entrar en contacto con la familia de Scott para resolver el problema de la cuenta pero no obtuvo respuesta.

La policía informó de que el estadounidense, acusado formalmente de fraude, será liberado este mismo jueves tras firmar un documento en el que se compromete a regresar a Brasil cada vez que la justicia lo convoque.

El turista dijo que pretende pagar la cuenta cuando llegue a Estados Unidos mediante una transferencia bancaria.