Una escuela permitió a sus alumnos inyectarse aminoácidos para rendir en los exámenes

La Consejería de Educación de la provincia china de Hubei ha iniciado una investigación en una escuela de la localidad de Xiaogan en la que sus estudiantes se inyectaron aminoácidos para mejorar su rendimiento en los exámenes.

La escuela secundaria ha informado de que a cada estudiante se le entregó dinero de la Consejería, 10 yuanes (1,2 euros) para administrarse aminoácidos por vía intravenosa antes de los exámenes nacionales requeridos para ingresar a la universidad porque se cree que mejoran la memoria y reducen la ansiedad.

Sin embargo, la Consejería de Educación ha negado haber dado ese dinero y ha abierto una investigación, informó este lunes el periódico ‘Beijing Times’.

Las fotografías publicadas en la red social china Weibo el pasado viernes por un usuario que decía ser un estudiante de la escuela, mostraban a cerca de 30 estudiantes del último año, aparentemente conectados a goteos en su clase. Algunos usuarios de Weibo han afirmado que esta práctica es habitual antes de las pruebas de acceso a la universidad.

Un representante de la escuela, de apellido Xia, ha dicho que los estudiantes se ofrecieron voluntariamente y que el sistema de goteo se instaló en el aula para hacerles más fácil la aplicación.

Sun Zhongshi, un experto de la Administración estatal de alimentos y medicamentos, ha dicho que hay un peligro de infección porque una clase no es un lugar apropiado para la aplicación de inyecciones intravenosas. Además, se ha mostrado escéptico sobre los beneficios de los aminoácidos.

“No está comprobado que los aminoácidos puedan mejorar la memoria. Algunos de los estudiantes podrían haber terminado con mareos y náuseas”, ha dicho Sun.

Cuatro tazas de café al día ayudan a cometer menos errores y mejorar el rendimiento cognitivo

Cuatro tazas diarias de café o el equivalente a 400 miligramos de cafeína aumenta la velocidad de respuesta, la precisión, y hace que la persona cometa menos errores, afirma Ana Adán, profesora del Instituto de Investigación en Cerebro, Cognición y Conducta de la Universidad de Barcelona, quien asegura que su ingesta también previene la aparición del Alzheimer.

La experta ha realizado estas afirmaciones después de realizar un trabajo, impulsado por el Centro de Información Café y salud (CICLOS), consistente en la revisión de los estudios científicos más relevantes sobre esta materia. Así, explica que la cafeína ayuda a vencer la somnolencia y a mejorar el rendimiento cognitivo, especialmente cuando la persona está fatigada o tiene falta de sueño.

En sus palabras, la persona que ingiere esta sustancia procesa mejor la información y mejora su ánimo subjetivo. En definitiva, se siente “más eficiente, vigoroso y motivados por el trabajo”, precisa. No obstante, recuerda que para mantener un “buen estado de alerta” es “imprescindible” haber dormido las horas necesarias, “pero cuando este descanso no se produce, ciertas sustancias como la cafeína, pueden ayudar a mejorar el estado de vigilia siempre y cuando se utilice de forma responsable”.

En este sentido, asegura que 400 miligramos de cafeína es “una dosis responsable que no genera riesgos para la salud” y que su ingesta está indicada para apnea prematura, somnolencia, fatiga y agotamiento. La investigadora subraya las propiedades antioxidantes de la cafeína “que neutralizan a los radicales libres” y que, por tanto, actúan contra el envejecimiento, el cáncer de faringe y esófago, y la demencia. No obstante, puntualiza que este fenómeno se produce “si alguien tiene el hábito, pero que si se tienen los síntomas no vas a obtener beneficios”.

En contraposición, Adán advierte de que una dosis superior a 400 miligramos es una “cantidad abusiva” y que, en personas de riesgo, puede provocar taquicardias o insomnio, y empeora el tiempo y la calidad del sueño. Asimismo, su consumo está contraindicado en mujeres embarazadas, que no pueden excederse de los 600 miligramos, “ya que aumenta el riesgo de aborto”. Tampoco, en personas que padezcan alteraciones cardiovasculares o gastrointestinales, insomnio, insuficiencia hepática o trastornos de ansiedad. Su ingesta tampoco está recomendada en niños menores de 12 años y personas que padezcan insuficiencia renal.

Por otro lado, Adán reconoce que la combinación ideal es la de cafeína y glucosa, por lo que recomienda la ingesta de esta sustancia con bajas dosis de glucosa -menos de 25 gramos-, especialmente en adultos jóvenes, ya que una ingesta excesiva de azúcar predispone a desarrollar obesidad y síndrome metabólico. Además, la ingesta de café supone una hidratación añadida, “fundamental para el correcto rendimiento del cerebro”, precisa la experta.

“En estados de fatiga, tomar un café, que además de agua contiene cafeína puede ser una buena alternativa y una estrategia eficaz para aumentar el rendimiento”, argumenta. Por último, esta experta explica que, una vez producida la ingesta de cafeína, a los 30-45 minutos esta sustancia llega a la sangre y se producen las reacciones, que suelen durar entre tres y seis horas. Precisa además que su metabolización y expulsión varía en función de la edad. “La gente mayor tarda más que la joven”, concluye.

Breve redacción sobre los miedos antes de un examen mejora el rendimiento

Un ejercicio de redacción breve antes de un examen puede ayudar a eliminar la ansiedad de los estudiantes frente a la prueba, según un estudio de la Universidad de Chicago en Estados Unidos que se publica en la revista ‘Science’.

Los autores, dirigidos por Gerardo Ramírez y Sian Beilock, señalan que una intervención anterior al examen de sólo 10 minutos de duración puede evitar el bloqueo y mejorar las puntuaciones en los exámenes, en particular en estudiantes que suelen ponerse ansiosos en las situaciones de evaluación.

Los científicos realizaron dos experimentos de laboratorio y dos de campo en los que algunos estudiantes universitarios de matemáticas tenían que redactar un escrito sobre sus ansiedades y miedos derivados de un examen posterior mientras que otros tenían que sentarse tranquilos antes del examen o escribir sobre otros episodios emocionales no relacionados con la prueba.

Durante los experimentos de laboratorio los estudiantes utilizaban varios dispositivos, como incentivos económicos (becas), presiones de los compañeros y evaluaciones sociales, para crear situaciones de evaluación de bajo y alto estrés.

En todas las situaciones, los estudiantes a los que se pedía que escribieran sobres sus ansiedades y miedos sobre las pruebas rendían más que los estudiantes que permanecían sentados tranquilamente o escribían sobre otros temas.

Los resultados fueron especialmente destacables en las situaciones de mayor tensión y para los estudiantes que admitían que estaban nerviosos en una encuesta realizada antes de las pruebas.

Según estos datos, los investigadores sugieren que escribir sobre las preocupaciones personales podría ayudar a los estudiantes que presentan ansiedad sobre el éxito de su actuación en los exámentes a rendir como aquellos que no se ponen nerviosos en las situaciones de evaluación, lo que elimina la relación negativa que suele observarse entre exámenes, ansiedad y rendimiento.