Una viuda argentina acondicionó la tumba de su marido para poder pasar la noche en el cementerio, junto al cadáver. “Mi marido se merece eso y mucho más, era una persona muy buena”, justificó la mujer.
El motivo de su instalación no sería más que para visitarlo. Viaja cada dos meses al cementerio de la localidad de Dos de Mayo, en la provincia de Misiones, para visitar el nicho donde descansan los restos de su esposo y pernocta allí, ya que tiene computadora con internet, televisor, cocina a gas, cama y su propio medidor de luz.
El insólito episodio fue confirmado por el comisario Gustavo Braganza, jefe de la repartición de la localidad de 19 mil habitantes ubicada a 200 kilómetros de Posadas.
La mujer fue identificada como Adriana Villarreal, de 43 años, quien vive en la provincia de Buenos Aires y hace dos años que viaja a Dos de Mayo, donde murió su ex pareja, Sergio Reneé “Checho” Yede (28), en confusas circunstancias.
El martes último, familiares de difuntos se quejaron en la comisaría local, mediante varios llamados telefónicos, porque del nicho “salía música a un alto volumen” que alteraba la tranquilidad del cementerio municipal San Lázaro.
La mujer, que es “muy apuesta y tiene a simple vista operaciones para embellecer su cuerpo, nos atendió vestida con pijama“, contó el jefe policial a esta agencia. Además, aclaró que no se advierte que tenga las facultades mentales alteradas y se percibe que tiene un muy buen pasar económico.
Según Braganza, ella va al nicho en Navidad y Año Nuevo para celebrar las Fiestas junto al cadáver de su difunto esposo, cuyo cuerpo está embalsamado y se puede ver a través de un vidrio; incluso lleva pirotecnia para esos festejos.
El nicho tiene “computadora, televisor, equipo de audio, silla, cocina a gas y cama”, expresó el comisario, y añadió que la viuda dejaba estacionado su vehículo Peugeot 206 al lado de la construcción cuando pasaba la noche.
La policía labró un acta y notificó a la mujer, tras la intervención del municipio, que el horario de visita es de 8 a 19 y no se puede pernoctar en el lugar. El nicho fue cerrado con candado y una comisión policial fue al lugar, pero Villarreal ya había regresado a su casa en Buenos Aires.
Villarreal dio sus explicaciones por su extraño accionar. “Uno muere, pero a lo mejor lo demás queda. Mi idea es que no puedo pagar tanto dinero para quedarme en un hotel mucho tiempo y aparte cuando vengo lo vengo a ver a él, es el único familiar que tenía, ahora estoy conociendo a otro familiar de él”, sostuvo.
La mujer explicó que no tiene miedo de dormir al lado del cajón ya que “los muertos no hacen nada, los que hacen son los vivos”. Y finalizó: “Cuando se ama mucho al hombre uno puede hacer ese tipo de cosas. Mi marido se merece eso y mucho más, era una persona muy buena, todo lo que puedo hacer por él es poco”.