Posted by: amaranta
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Tags: azufre, biblia, cálculos, cielo, ciencia, físico, fuego, infierno, investigador, luna, luz, resultado, sol
¿Se puede saber si hace más calor en el cielo o en el infierno?

Por increíble que parezca, en 1972 un físico decidió utilizar la ciencia para responder a esta pregunta. En un artículo publicado de forma anónima en la revista especializada Applied Optics el investigador exponía el resultado explicando que los cálculos se habían basado en dos pasajes de la Biblia. Para calcular la temperatura del Cielo, el autor acudió a Isaías 30,26, donde dice: “Y será entonces la luz de la Luna como la luz del Sol, y la luz del Sol siete veces mayor, como la luz de siete días…”. El autor deduce que el Cielo recibe de la Luna tanta radiación como la Tierra recibe del Sol y, además, 7 por 7 veces más (49). Eso arrojaría una temperatura de 525ºC.
En cuanto al infierno, en Apocalipsis 21:8 podemos leer: “… para los idólatras y todos los mentirosos, su herencia será el lago que arde con fuego y azufre”. Si un lago de azufre está fundido su temperatura debe ser igual o menor que el punto de ebullición, que es 444,6 ºC. Tenemos entonces que, la temperatura del Cielo es 525 ºC y la temperatura del Infierno inferior a 445 ºC . Por lo tanto, concluía el artículo, el Cielo estaría más caliente que el Infierno.
Sin embargo hay otras interpretaciones más recientes que defienden lo contrario, argumentando que el paisaje de Isaías se referiría a un único factor de 7, y que en ese caso la temperatura del Cielo sería 231,5 ºC (más “fresca”).




Ahora nuestro planeta tiene un solo satélite, pero la Tierra tuvo alguna vez dos lunas hasta que una de ellas, la más pequeña, se estrelló contra su hermana mayor –25 veces más pesada– en la región montañosa lunar conocida como las tierras altas lunares, según un nuevo estudio realizado por científicos de la Universidad de California, Santa Cruz (UCSC), en EE. UU.

En la corteza de Europa, una de las lunas de Júpiter, existe agua en estado líquido con un volumen similar al de los Grandes Lagos de Norteamérica, según ha descubierto un equipo de investigadores de la Universidad de Texas en Austin (Estados Unidos). El hallazgo ha sido publicado en Nature y supondría un paso “significativo” para la búsqueda de vida fuera de la Tierra, según los expertos.

