Posted by: amaranta
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Aprueban polémica ley para crear almacén subterraneo de CO2
Calificada como errónea, el consejo de órganos aleman aprobó una ley para poner a prueba una controvertida tecnología para almacenar dióxido de carbono en “cementerios” subterráneos. Sin embargo, pese a ser beneficiosa en el uso de energías alternas, aseguran que puede provocar movimientos subterráneos.
Después de meses de negociaciones el Bundesrat, órgano de representación de los 16 Estados federados alemanes, aprobó una ley que entrará en vigor en cuanto sea firmada por el presidente federal Joachim Gauck. Se estima que unas 1,3 millones de toneladas de dióxido de carbono al año serán comprimidas y almacenadas en un “cementerio” subterráneo.
Se prevé el almacenamiento inicial de tres millones de toneladas, después de que fuera aprobada en el Parlamento alemán una ley para probar la llamada tecnología CCS (Carbon Dioxide Capture and Storage), con los votos de la coalición en el gobierno alemán integrada por cristianodemócratas (CDU) y liberales (FDP). La oposición socialdemócrata (SPD) se abstuvo, mientras que el Partido de Los Verdes y La Izquierda votaron en contra.
Aunque Berlín considera el proyecto como una importante contribución a la protección del clima, la presión de algunos estados federados obligó a introducir una cláusula, según la cual, cada Estado federado puede impedir que se almacene el dióxido de carbono en su territorio.
Aunque el almacenamiento subterráneo de CO2 puede reducir el calentamiento global y hacer ganar tiempo para el desarrollo de fuentes energéticas sostenibles, al mismo tiempo científicos advierten sobre una tecnología todavía poco probada que puede provocar fugas altamente tóxicas y que, según científicos, podría causar movimientos sísmicos bajo determinadas condiciones.
Para el experto en en energía de Greenpeace, Gerald Neubauer, el proyecto no tiene cabida. Recordó que en el resto de los países de Europa se canceló una iniciativa similar debido a su alto costo financiero y al rechazo de la población. Considera que la complejidad técnica que implica el “secuestro” y compresión de gases efecto invernadero para almacenarlos bajo tierra no es viable. En Europa esta tecnología no tiene futuro, afirma.



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