Nuevo estudio demuestra que el ibuprofeno ayuda a la regeneración de los huesos rotos

Muchos antiinflamatorios inhiben la regeneración de los huesos, por lo que puede ser perjudicial suministrarlos para aliviar el dolor en caso de fracturas. Ahora, un estudio, ha demostrado que el ibuprofeno, a dosis terapéuticas, no tiene estos efectos negativos,por lo que su uso es más recomendable que el de otros fármacos.

Los investigadores, de la Universidad de Granada, ensayaron diversas dosis del fármaco sobre un cultivo  in vitro de osteoblastos, células del hueso que juegan un papel fundamental en el crecimiento y regeneración del mismo. Los resultados revelaron que, en primer lugar, las dosis terapéuticas de ibuprofeno no alteran los procesos de formación de hueso tales como la síntesis de osteocalcina, componente fundamental de la matriz ósea. Sin embargo, a dosis más altas de las habituales, el ibuprofeno empieza a mostrar algunos efectos inhibitorios como la disminución de la actividad fagocítica.

“Hasta la fecha apenas se tenía información sobre el efecto del ibuprofeno sobre los osteoblastos”, ha explicado Concepción Ruiz Rodríguez, una de las autoras, en cuyo grupo de investigación se estudian los efectos de distintos tratamientos sobre las células formadoras de hueso.

Desfigurada por 7 tumores de su cara

Li Hongfang, de 40 años, ha quedado totalmente irreconocible por varios tumores que le han ido creciendo en la cara durante los últimos diez años. Es madre de dos niños de 17 y 14 años, que han dejado el hogar para salir a trabajar.

Hongfang es rechazada por la sociedad debido a su rara enfermedad. La enfermedad es un cancer en los huesos qué hace que los tejidos crezcan, ella no tiene recursos para recibir atención médica.

Al principio solo tenía un pequeño hinchazón en la frente, que ella misma ignoró ya que nunca pensó que fuera nada grave. “Yo no creí que fuera algo preocupante, pensé que probablemente era sólo una picadura de insecto. Pero no sentía el dolor de una picadura y vi luego que el hinchazon no desaparecía“, explicó Li. Cuatro años después la diagnosticaron, y resultó que tenia siete tumores repartidos por su cara.

Con tratamiento hubiera conseguido evitar que sus tumores crecieran, pero ella es incapaz de pagar los £ 60.000. No ha tenido más remedio que ver poco a poco como esos tumores le desfiguran el rostro. “Sé que mucha gente me ve como un monstruo, pero sólo soy una mujer normal y una madre por dentro”.

Las arrugas pueden predecir enfermedades de los huesos

La severidad y distribución de las arrugas en la piel son un signo de la fragilidad de los huesos de una mujer y del riesgo de fracturas.

Ésa es la conclusión de un estudio llevado a cabo en la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, en Estados Unidos.

Según los investigadores, “las arrugas y la calidad general de la piel pueden contar la historia de la densidad mineral ósea en las mujeres en las primeras etapas de la menopausia”.

Tal como explican los científicos la piel y los huesos del ser humano están construidos con los mismos materiales: proteínas. Y los cambios que ocurren con el proceso de envejecimiento afectan tanto a la piel como a la cantidad y calidad de material óseo.

Sobre esta base, la profesora Lubna Pal, experta en obstetricia, ginecología y ciencia reproductiva, y su equipo decidieron investigar si en las mujeres postmenopáusicas la calidad de la piel -el grado de arrugas y endurecimiento- podría reflejar el estatus de sus huesos.

Para ello estudiaron a un grupo de 114 mujeres que habían entrado en las primeras etapas de la menopausia, al final de sus 40 años y principios de sus 50, que participaban en un estudio sobre los cambios hormonales en las mujeres. Todas habían presentado su última menstruación dentro de los últimos tres años y ninguna estaba sometida a terapias hormonales.

Los investigadores llevaron a cabo un análisis de las arrugas de la piel de las mujeres en 11 áreas distintas de la cara y cuello, que medía la profundidad y distribución de las arrugas.
La clave, el colágeno.

También se midió la firmeza -o rigidez- de la piel en la frente y las mejillas con un aparato llamado durómetro, que se utiliza para medir la dureza de materiales. Al mismo tiempo, las participantes fueron sometidas a una medición de la densidad mineral ósea -la cantidad de masa de hueso por centímetro cúbico- con un dispositivo de rayos X llamado densitómetro, que se utiliza para el diagnóstico de osteoporosis, una enfermedad que provoca la pérdida de densidad ósea.

“Descubrimos que entre más profundas y deterioradas las arrugas, menor la densidad ósea entre las participantes”, afirma la profesora Pal, y añade que “las mujeres que presentaban las peores arrugas tenían los niveles menores de densidad ósea, y esta relación era independiente de la edad o de otros factores que se sabe influyen en la masa ósea”.

Por otro lado, las mediciones de la rigidez de la piel mostraron que entre más firme la piel, mejor la densidad ósea.

Los científicos no saben con certeza cuáles son los mecanismos que están involucrados en esta asociación, pero tal como señala la profesora Pal, el vínculo podría deberse a que ambos comparten, para formarse, el mismo grupo de proteínas, unos compuestos llamados colágenos.

“A medida que envejecemos, ocurren cambios en los niveles de colágeno que podrían tener un impacto en los cambios en la piel, como las arrugas y la pérdida de firmeza, y lo mismo podría ocurrir en los huesos, con un deterioro de la calidad y cantidad de masa ósea”, explica la investigadora.

Los científicos creen que el estudio podría conducir al desarrollo de una nueva forma, sencilla y barata, de identificar el riesgo de fracturas en las mujeres posmenopáusicas.