¿Sabes por qué a veces nos da mucha hambre en las noches?

El impulso irrefrenable de visitar la cocina que nos asalta cuando nos despertamos a medianoche tiene una explicación fisiológica.

Estudios recientes sobre la relación entre la falta de sueño y el aumento del apetito concluyen que dormir mal aumenta la voracidad y el sobrepeso. El fenómeno se explica por un descenso de los niveles de leptina en paralelo a un aumento de los niveles de grelina y de otras hormonas como el cortisol.

Para el epidemiólogo James Gangwisch, de la Universidad estadounidense de Columbia, este sistema de regulación podría haberse desarrollado como “una estrategia para que los seres humanos almacenen grasa durante el verano, cuando las noches son más cortas y la comida mas abundante, y preparar así el cuerpo para los meses de invierno”. En consecuencia, al reducir las horas de sueño el organismo interpretaría que es hora de comenzar a almacenar grasa.

Más llamativa es la propuesta de la Universidad de Yale en EEUU de incorporar un tercer elemento a la pareja sueño-hambre: el estrés. La base cerebral de esta relación se situaría en las neuronas sintetizadoras de orexina del hipotálamo, que al sobreestimularse por el estrés mental o ambiental del día a día pueden provocar insomnio y aumento del apetito. Su recomendación es muy clara: si padece insomnio y sobrepeso, combata el estrés antes de medicarse.

Cayetana, la bebé de madre argentina que no logra salir de la India

Cayetana es la bebé recién nacida hija de una mujer argentina y su pareja española, quienes alquilaron un vientre en India, donde se instalaron hace 3 meses para esperar el nacimiento de Cayetana. Ahora las leyes argentinas, españolas e indias no permiten anotarla. No puede salir del país por falta de documentos. 

Elsa Saint Girons, la madre de la bebé, fue anotada como tal en la clínica. “Yo no quería aparecer como madre, porque sabía que tenía que adoptarla, pero la clínica donde nació mi hija hizo la partida sin consultarlo con nosotros, y lo hizo de acuerdo a las leyes indias”.

Para el Estado indio, la madre del bebé es la esposa del padre, que en este caso, sería Elsa. Los problemas se profundizaron cuando quiso anotar a su hija en la embajada de España, país en que reside con su pareja.

Mientras que el Estado indio no reconoce a la nena como de nacionalidad india por ser hija de padres extranjeros, España, lugar de residencia de la pareja, se niega a anotar a Cayetana como hija de la pareja, ya que argumenta que existe una madre biológica, que no es Elsa, quien es la que está anotada en la partida de nacimiento de la niña como su madre.

Usted sabe que esto está prohibido“, le dijeron a Saint Girons en la embajada española. Ante esto, Elsa pidió a la clínica que modifique la partida de Cayetana, pero se negaron, alegando que va en contra de la legislación de su país.

“Llevamos toda la documentación a la embajada española para que inscribieran a la niña y nos denegaron la inscripción, alegando que no puedo figurar yo como madre porque existe una madre subrogada, y yo no fui quien verdaderamente la tuvo”, explicó Elsa.

Saint Girons consultó a la embajada argentina, ya que tiene doble nacionalidad, pero también allí se negaron a inscribirla porque reside en España, no en la Argentina.

Además, a pesar de que el documento de subrogación mediante el cual se certifica el alquiler de vientre está apostillado por La Haya, lo que garantiza su legitimidad, la embajada argentina no lo reconoce, ya que tampoco reconocería el procedimiento por estar prohibido en la Argentina.

Así, le exigen a Elsa un certificado de que ella es madre biológica de la niña que ella, por motivos obvios, no puede proveer.

La pareja presentó escritos antes las embajadas de la Argentina y España, esperando obtener una solución de las respectivas unidades diplomáticas y lograr que Cayetana tenga un documento de identidad que le permita salir de la India.

“Estamos desesperados, necesitamos que alguien nos escuche para poder darle una identidad a nuestra hija. Hace tres meses que estamos aquí y si continuamos en este país vamos a perder absolutamente todo, nuestro trabajo, nuestro hogar. Pero lo peor es que están llevando a que la nena no pueda criarse en su hogar, con su familia, con sus amigos”, suplicó Elsa.

Así se protege el cerebro cuando le falta energía

Investigadores británicos de las universidades de Leeds, Edimburgo y Dundee han averiguado cómo se protege el cerebro del daño cuando se encuentra “bajo de energía”. Los hallazgos podrían conducir a nuevos tratamientos para los pacientes con riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.

Muchas regiones del cerebro consumen más energía que los músculos de las piernas durante una maratón. Incluso cuando dormimos, el cerebro necesita combustible de forma regular. Gran parte de esta energía se necesita para activar los potenciales de acción, es decir, los pequeños impulsos eléctricos que viajan a lo largo de las neuronas. Estos impulsos eléctricos provocan la liberación de mensajes químicos en las terminaciones nerviosas, lo cual permite que el cerebro procese la información y las funciones de control del cuerpo.

Normalmente, la sangre suministra suficiente glucosa y oxígeno al cerebro para generar la gran cantidad de energía necesaria para activar estos potenciales de acción. Sin embargo, si los vasos sanguíneos que irrigan el cerebro se estrechan o bloquean, se restringe el suministro de nutrientes vitales. Un equipo de investigadores ha descubierto que, cuando esto ocurre y el suministro de energía comienza a agotarse, el cerebro pone en marcha una estrategia de protección, desencadenada por la proteína AMPK, que reduce la frecuencia de los impulsos eléctricos, ahorrando energía. Es decir, si las células del cerebro se quedan sin energía, comienzan a actuar más lentamente.

Según explican los autores en el último número de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, los nuevos hallazgos podrían conducir, a largo plazo, a desarrollar nuevos tratamientos para los pacientes con problemas en la circulación cerebral, que tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades como el accidente cerebrovascular.