Este hombre usa su sangre para hacer su retrato

Muchas veces el arte ha sido polémico y ha llamado la atención de la humanidad. Desde tiempos antiguos, se ha recurrido a romper los esquemas de la sociedad como los desnudos o simplemente en los cambios en la técnica, desafiando lo establecido. En tiempos recientes, un artista británico hizo algo aun más extremo: utilizó, para sus esculturas, nada menos que su propia sangre congelada. Marc Quinn (1964), utilizó su propia sangre para crear un retrato de su vida cada cinco años. A la colección, la tituló simplemente “Self”.

Según confesó a “The Huffington Post”, su arte expresa “la preocupación por la mutabilidad del cuerpo y los dualismos que definen la vida humana”.

“En un sentido gracioso pienso que “Self”, la serie de cabezas congeladas, trata de la imposibilidad de la inmortalidad. Este es un trabajo artístico sobre el sustento de la vida. Si la desconectas, se convierte en un pozo de sangre. Solo puede existir en una cultura donde el cuidado por el arte es una prioridad. No es probable que sobreviva revoluciones, guerras ni disturbios sociales”, sostiene en entrevista con el medio estadounidense.

“Pienso también que usar mi sangre y mi cuerpo tiene un sentido irónico, siendo que mi escultura es una forma hecha por mí y hecha de algo mío, un material de mi propio cuerpo. Enfatiza la diferencia entre una persona real y los materiales de los que está hecha”, agrega el dueño de esta caprichosa y original creación.

Uno de estos bustos de sangre fue comprado por el megacoleccionista de arte Charles Saatchi y uno permanece en el National Portrait Gallery de Londres.

Científicos crean obras de arte bajo el microscopio

Ya se han dado a conocer los ganadores de la edición 2012 del concurso “Science as Art” (Ciencia como Arte), convocado por la Sociedad de Investigación de Materiales de Estados Unidos.

La ganadora ha sido la foto obtenida por microscopía de barrido de una “jirafa” microscópica creada con níquel, aluminio y carbono y ampliada, ¡3.800 veces!. La Estructura de Germanio y Telurio que recuerda por su forma a una medusa obtuvo un segundo premio.

Adrianus I. Aria, del Instituto de Tecnología de California, usó columnas de nanotubos para crear las “flores”, colorizadas después digitalmente.

Subastan el diamante más importante de todos los tiempos

El diamante “Beau Sancy”, una piedra preciosa cuyo mayor valor reposa en los 400 años de historia que alberga -del amor a las alianzas imperiales y del ocaso al renacimiento de algunas de las más importantes monarquías de Europa- fue adjudicado  por 9,7 millones de dólares (7,6 millones de euros) en una subasta celebrada en Ginebra.

El precio estimado por la casa Sotheby’s, que la puso en venta, se ubicaba entre los dos y cuatro millones de dólares.

Al término de la primera sesión de la subasta, el responsable de la división europea de Sotheby’s, Philipp von Wurttemberg, comentó a los periodistas presentes que el comprador “en realidad no adquirió un diamante, sino arte e historia”.

Consideró que el precio alcanzado fue “muy bueno” para una gema histórica de este tipo y destacó la rareza de su corte.

Con sus 34,98 quilates, se trata de uno de los diamantes históricos más importantes de todos los tiempos en haber sido subastado, tras pertenecer a cuatro casas reales y haber sido la pieza privilegiada de coronaciones y bodas, aunque también sirvió más de una vez para pagar las deudas de familias reales.

Supuestamente encontrada en alguna mina de lo que es hoy el estado indio de Andhra Pradesh (único origen de diamantes hasta que en 1725 se descubrieron minas en Brasil), el “Beau Sancy” fue adquirido en la segunda mitad del siglo XVI en Constantinopla por el diplomático y agente financiero Nicolas Harlay de Sancy, que la vendió al Enrique IV, rey de Francia.

El monarca la adquirió como obsequio para su mujer, María de Médicis, quien la utilizó en 1610 en la ceremonia de su propia coronación y ansiaba mucho el diamante, sobre todo después de saber que Sancy había vendido un diamante todavía más grande al rey Jacobo I de Inglaterra.

La historia del “Beau Sancy” empezó allí y lo llevó hasta la familia imperial de Prusia cuatrocientos años después, luego de haber pertenecido a las familias reales de Francia, de Inglaterra y a la Casa de Orange de Países Bajos, que de hecho la adquirió a María de Médicis, quien al ser asesinado su marido cayó en desgracia y tuvo que exiliarse en Holanda, donde le sirvió para pagar sus deudas.

Los 80.000 florines que en ese entonces se pagó por el histórico diamante constituyeron el gasto estatal más importante del año 1641 en Países Bajos.

La piedra preciosa llegó luego a Inglaterra para fortalecer alianzas entre la Casa Real Inglesa y la de Orange, para pasar en 1702 a ser propiedad de Federico I de Prusia, quien la convirtió en el ornamento principal de su corona.

El diamante ha pasado desde entonces de generación en generación dentro de la colección de la Casa de Prusia hasta ser heredada por quien era hasta ahora su propietario, el príncipe Jorge Federico de Prusia.

Se considera que ésta es la piedra preciosa más antigua e importante en llegar al mercado del arte, lo que contribuyó al valor que alcanzó.

Sotheby’s también subastó en la misma sesión la “Tiara Murat”, una diadema de perlas y diamantes diseñada en 1920 por el famoso joyero parisino Joseph Chaumet para la boda de Yvonne Gillois y el príncipe Alexandre Murat, de la familia Bonaparte.

Esa pieza alcanzó un precio de 3,8 millones de dólares, frente a una estimación inicial entre 1,5 y 2,5 millones de dólares.

El valor estimado más alto de la subasta (entre 3,55 y 5,5 millones de dólares) correspondió a un diamante de 36,43 quilates y de un nivel de pureza y transparencia excepcionales, que sólo corresponde al 2 por ciento de las que se encuentran en el mundo, y ubicada en la gama más alta de la escala de color.

Valorado entre 3,5 y 5,5 millones de dólares, esta pieza partió por 4,1 millones de dólares, con lo que a pesar de su indudable mayor pureza no pudo ni siquiera llegar a la mitad de lo que un comprador anónimo pagó por teléfono por el “Beau Sancy”, derrotando a otros postores de Asia, Norteamérica y Europa.

En la víspera, la casa Christie’s adjudicó por 37,6 millones de dólares -casi el doble de lo estimado- una colección de 70 joyas pertenecientes a la multimillonaria y filántropa Lily Safra.

Los beneficios de esa venta, que también tuvo lugar en Ginebra, serán destinados a veinte organizaciones benéficas.

Contemplar una obra de arte equivale al enamoramiento

La contemplación de una bella obra de arte puede estimular el flujo sanguíneo en la parte del cerebro relacionada con el placer y equivale a la sensación de estar enamorado, según un estudio británico.

Las obras de arte consideradas de mayor belleza, como pueden ser las del paisajista inglés Constable, el neoclásico francés Ingres o el italiano Guido Reni, provocan el mayor estímulo placentero.

Por el contrario, obras maestras de otros artistas como El Bosco, Honoré Daumier o Quentin Massys, que representan a personajes feos o caricaturescos, apenas estimulan el flujo sanguíneo.

“Quisimos ver qué ocurre en el cerebro cuando se miran pinturas hermosas”, afirma el profesor Semir Zeki, experto en neuroestética del University College de Londres, citado por The Sunday Telegraph.

“Descubrimos que cuando se contempla una obra de arte, ya sea un paisaje, un bodegón, un retrato o un cuadro abstracto, se produce un estímulo en la parte del cerebro relacionada con el placer”, explicó.

El equipo dirigido por Zeki sometió a observación con un escáner a decenas de personas sin especiales conocimientos artísticos, porque creyeron que serían las menos influenciables por las corrientes actuales.

Los escáneres midieron el flujo sanguíneo en la corteza orbitofrontal medial, la parte del cerebro asociada al placer y al deseo, y permitieron descubrir que la belleza artística produce una sensación placentera inmediata.