
La clonación humana con fines terapéuticos es considerada por algunos científicos que trabajan sobre esta técnica, como la posibilidad de aminorar el sufrimiento humano proporcionando la cura de enfermedades degenerativas. Por otra parte, gremios médicos de todo el mundo resaltan la falta de ética que conlleva crear un ser humano para luego destruirlo y la arrogancia que esto implica.
Sin duda, este ha sido un tema controversial en los aspectos ético, científico y religioso desde que en 1997 salió a la luz el primer experimento de clonación exitosa de un mamífero (la oveja Dolly). Un desafío social se cierne ahora sobre las bases de la creación misma. El hombre como dador de vida, pero, por otro lado, el hombre como salvador en el terreno de la medicina. Algunos sectores opinan que estos descubrimientos generarán la desvalorización de la vida humana; sin embargo, ¿cuál es realmente la verdad tras estos nuevos procesos científicos que tanta polémica han ocasionado?.
Desde hace más de cincuenta años los científicos han experimentado con nuevos métodos para tratar enfermedades crónicas y uno de ellos es la terapia de reemplazo de órganos dañados con órganos artificiales (clonados) por medio de la génesis de tejidos.
La controversia de los tratamientos con células madre se generó a partir de las primeras investigaciones con estas nuevas biotecnologías. En teoría, se clona o se toma un embrión (óvulo fecundado o clonado) rico en células madre pluripotentes (estas células pueden transformarse en cualquier tipo de tejido dependiendo su aplicación) se extrae el material necesario y el embrión es posteriormente desechado. Este proceso de clonación terapéutica resultó altamente antiético y suscitó el rechazo de la mayoría de los comités científicos de bioética, así como de sectores conservadores de la sociedad. Además de esto, quedó comprobado en múltiples experimentos que la utilización de este tipo de células puede generar tumores malignos por la génesis descontrolada de los tejidos.
La directora del Instituto de Células Madre de la Universidad de Minnesota, Catherine Verfaille, explica“con las células embrionarias en seis semanas han surgido tumores en los experimentos con ratones, y con las adultas no ha ocurrido en más de dos años”. Otros científicos, incluyendo los venezolanos, coinciden con Verfaille y constatan que debido a su alto riesgo aún no hay ensayos clínicos con células embrionarias. La experta augura, además, que “quizá en 20 años sólo se utilicen clínicamente las adultas procedentes; esto disminuiría notablemente el factor de presión ético sobre las investigaciones de esta índole”.
Por otra parte, existen alternativas de clonación humana con fines terapéuticos que no presentan objeciones morales tan serias. La más interesante es la posibilidad de conseguir células madre de origen no embrionario (placenta, cordón umbilical, médula ósea).
Según especulaciones científicas en estudios anteriores, las células madre eran órgano-específicas, estaban limitadas a generar sólo células especializadas y diferenciadas del tejido donde residían, es decir, que perdían la capacidad de dar lugar a otras variedades celulares del cuerpo. Sin embargo, la reciente publicación de varios estudios ha generado un cambio en la visión que se tiene de las células madre órgano-específicas, haciendo evidente que células madre de adultos de cualquier tipo pueden diferenciarse de tejidos de otras localizaciones y estirpes distintas.
Los estudios dirigidos por la doctora Mary J. Laughlin, del Hospital Universitario Estadounidense de Cleveland (Ohio) en abril de 2012, lo confirman luego de obtener resultados positivos en pacientes con leucemia tratados con células madre adulto procedentes de médula ósea.
Estos experimentos han demostrado que células madre de adultos, cultivadas y sometidas a ambientes distintos de los habituales pueden reprogramarse y dar lugar a otros tipos celulares que hasta ahora se pensaba eran incapaces de generar. Si esto es así, podría decirse que no existe una diferencia esencial entre la célula madre embrionaria y las de adulto.
El doctor José Cardier, investigador titular y coordinador de la Unidad de Terapia Celular del IVIC (Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas), expone la realidad de las células madre en el país:“Nadie cura Parkinson en Estados Unidos con células madre, y aquí en Venezuela dicen curar cirrosis hepática, diabetes, Parkinson, Alzheimer, demencia senil, cáncer, retraso psicomotor con implantes de células madre. Esta es la burla más grande… Estos médicos se aprovechan de la desesperación de la gente ante estas enfermedades”. El uso de células madre para el trasplante de medula ósea es el único tratamiento aceptado en todo el mundo y fue descubierto en 1990 por Donald Thomas, Premio Nobel de Medicina.
En Venezuela la tecnología celular de células madre también ha tenido avances sustanciales. El doctor Cardier del IVIC explicó “a través de una técnica en pacientes con infarto coadyuvamos a la regeneración natural del tejido del músculo cardiaco utilizando las células progenitoras del mismo cuerpo. El tratamiento se realiza inyectando una proteína que induce a las células madre que se encuentran en la médula ósea a salir y circular por la sangre para favorecer en la regeneración. En el año 2004 conformamos la unidad de terapia celular, hasta ahora sólo hemos llevado a pacientes de manera experimental a tratamientos para regeneración de tejido de corazón y de huesos”.
Adicionalmente, en el Hospital de Clínicas Caracas uno de los médicos pioneros de los estudios de células madre en el país, Nusen Beer, trató a individuos con cardiopatías obteniendo células madre del plasma de la sangre del mismo paciente mediante un proceso denominado plasmaférisis y posteriormente le inyectaron las células haciendo un cateterismo directo a la zona afectada.
Cardier aseguró “vamos hacia la creación de órganos de forma artificial con la utilización de células madre, sin embargo todo sigue siendo experimental. En este momento realizamos nuevas investigaciones. Quizás muy pronto podamos realizar regeneración de córnea con células madre. Este tratamiento va en camino de ser aceptado por la sociedad médico-científica mundial para sustituir a los complejos trasplantes de córnea”.
No obstante alertó: “Las células madre no son la panacea de la medicina, son parte de un futuro muy promisorio dentro de la ciencia médica, pues hoy en día todo es experimental”.
Los avances en materia de regeneración se vienen dando a pasos agigantados. En la actualidad el ejército estadounidense ha invertido más de 250 millones de dólares en investigaciones de regeneración celular para que sea utilizada en heridos de guerra dentro y fuera del campo de batalla. Estiman que en algunos años puedan contar con aerosoles curativos que restauren tejido dañado y vuelvan a crecer miembros mutilados.
Quizá vemos estos adelantos como sacados de una película futurista o de ciencia ficción, pero en realidad aún falta mucho tiempo y experimentos para hacerlos reales y de uso común. Lo que sí es cierto y ha causado el asombro de científicos de todas las latitudes es el caso de Lee Spievack, de 69 años, quien en 2005 sufrió un accidente y perdió unos cuatro centímetros del dedo de una mano. Su hermano, Alan Spievack, investigador del Instituto McGowan de Medicina Regenerativa, estudiaba para ese entonces los beneficios de una terapia basada en la aplicación de polvo de matriz extracelular en lesiones de este tipo. Así que, Alan le aplicó el tratamiento a Lee y de esta manera consiguió regenerar por completo: piel, músculo, hueso, y uña del dedo de su hermano.
Así mismo, Anthony Atala, de la Universidad de Pittsburgh, ha realizado importantes avances con su génesis de tejido. Gracias a esto logró recrear una vejiga orgánica sobre una estructura biodegradable a partir de los restos de la vejiga dañada de un paciente. Este es el futuro del trasplante de órganos.
Ciertamente, estamos cada día más cerca de que toda esa tecnología que creíamos tan lejana sea una realidad en el presente y podamos convivir y obtener cuerpos más resistentes, órganos intercambiables y quizá, algún día, la anhelada fórmula de la inmortalidad.